"Cerremos los ojos e intentemos seleccionar un momento poderoso, que innove, deslumbre o emocione, y que pueda ser recordado dentro de unos años […] En el Sant Jordi vimos a una Madonna que volvía una y otra vez a las imágenes que hicieron de ella un icono pop: la fijación por la religión en paralelo al exhibicionismo sexual. Esos recursos eran espectros de la historia; cápsulas de memoria colectiva transportadas al presente y cubiertas de un aura mítica. Nada que choque con la tendencia actual a alimentarnos del pasado, tan bien explorada por el crítico británico Simon Reynolds […] Y shows de cantantes antiguamente innovadoras que exhiben un súbito y paralizante enamoramiento de su imagen fija. Con consecuencias que ya rozan lo chirriante."
- O sea, 1) es malo no ofrecer al futuro materiales para el recuerdo 2) la adicción al recuerdo es mala. Nunca dejes que la coherencia te impida exhibir una cita. Jordi Bianciotto, crónica de Madonna en el Palau Sant Jordi para El Periódico
(Fuente: epreader.elperiodico.com)